Casi inmediatamente, soñó con un corazón que latía.

Jorge Luis Borges

Cuando desperté ya no era yo, era otra persona. De la fantasía brota la razón, pero hay un punto de lucidez y otro de locura para vivir de esta manera. Dormimos como en un puente entre la realidad y los sueños, por el que pasa el río de la vida. Temo dormir, no por volver a despertar, sino porque tal vez desaparezca, como la niebla en la noche, como una imagen de la muerte. Paso las noches entre la fantasía y la razón. Temo la noche como si fuera la última de mi vida y cada nuevo día como si…